Nadie entró al PIE para llenar formularios.
Ni tú ni nadie. Pero cada reevaluación termina igual: tú, un escritorio y un cerro de papeles.
Ocho, nueve, diez documentos por niño.
Anamnesis, Informe Psicopedagógico, Informe a la Familia, PAI, PACI, Estado de Avance, FU de Reevaluación… y el próximo año, de nuevo.
Cientos, miles de documentos al año.
Y en reevaluación los apoyos no se detienen: los niños siguen llegando a tu horario. Así que los papeles se llenan después, en la casa, el fin de semana.
Entraste por ellos.
Por la que hoy leyó su primera frase. Por el que por fin levantó la mano. Ese es el trabajo; el resto es papeleo.
Para ese cerro de papeles existe Documentos PIE.
Sugerencias escritas según el diagnóstico, objetivos precargados, adecuaciones con inteligencia artificial y lo que escribes en un documento pasa al siguiente. Para que las horas se te vayan en ellos, no en los papeles.
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